MAESTRO MISION, COMO TESTIMONIO DE VIDA



LA MISION DIRECTIVA DEL MAESTRO COMO TESTIMONIO DE VIDA EN LA ESCULA


Desde 1918 a la fecha, los mexicanos rendimos homenaje a las maestras y maestros, el 15 de mayo. Esta celebración tiene su origen, en la iniciativa de los diputados del Congreso de la Unión, Gral. Benito Ramírez y el Dr. Enrique Biesca Lobatón, para decretar un día de celebraciones dedicadas en honora los educadores; dicha propuesta, fue respaldada por el entonces Presidente Don Venustiano Carranza y aprobada para que en México, el 15 de mayo, sea “Día del Maestro”. Este año, los festejos, no pueden ser la excepción.


Escribo estos pensamientos, en memoria de mis maestros, ejemplo de disciplina, perseverancia y estudio.

Deseo compartir estas ideas, por tan especial ocasión, enviar desde este rotativo, un mensaje alusivo a las maestras y maestros, cuya misión, contribuye al desarrollo humano, la cultura y el desarrollo de los pueblos.

También, dedico estas líneas, a los colegas, porque entre todos, somos la fuerza del magisterio y la esperanza de una educación de calidad, para los nuestros y las generaciones del futuro.

El día del maestro, es un pretexto, para valorar la labor que realiza y una forma de agradecimiento, a su generosidad.

El maestro es un agente contra la discriminación y los prejuicios, su labor, contribuye a la formación personal del hombre y al desarrollo comunitario; una de sus tareas fundamentales, es participar en la formación del ciudadano del mañana; para ello, maestras y maestros, habrán de consolidar su vocación de servicio y asumir la responsabilidad social de favorecer el desarrollo de los niños y jóvenes, construyendo los pilares, para una educación para la vida. Es también promotor social y formador de conciencias. Gracias a la educación, las personan aprenden y crecen, los maestros ofrecen experiencias de la vida.

Los valores profesionales del maestro, orientan acciones, forman actitudes, moldean sentimientos para ir determinando lo que somos, cómo vivimos, cómo tratamos a las demás personas, cómo permitimos que nos traten; de ninguna manera, un profesor, es autómata, ante todo, es una persona, capaz de reorientar su proyecto de vida, impulsar su desarrollo profesional , creer en la perfectibilidad humana y crecer.

Ser maestro no es fácil. Es una profesión compleja, exigente y en constante cambio; sin embargo, su naturaleza social, permite forjar una educación humanista y solidaria; pues en la convivencia de todos los días en la escuela, la cercanía con los alumnos y la comunicación los padres de familia; los maestros, son un vínculo entre la escuela y la familia, entre el padre y el alumno, entre la comunidad y el aula; por eso, ser maestro, más que un trabajo, es una vocación de servicio, pone de manifiesto sentimientos, valores y pensamientos positivos, para crecer y ayudar a crecer a otros seres humanos.

El maestro tiene libertad y responsabilidad; en sus manos, están las herramientas del conocimiento y los valores, para defender su profesión. Urge romper modelos de pasividad y conformismo, para construir verdaderos espacios interactivos para el aprendizaje significativo, en donde impere la comunicación, construcción del conocimiento, trabajo colegiado, análisis y autogestión; en otras palabras, transformar la cultura laboral en el magisterio.

El maestro ha de colocarse del lado de la esperanza, creer en su profesión e impulsar una cultura por la paz y no violencia en la escuela. En estos tiempos, ante el acecho de la delincuencia organizada, el peligro de las adicciones, el fantasma de la violencia y la falta de una formación cívica y ética; las maestras y maestros, se convierten en agentes efectivos, para ofrecer en el aula horizontes de luz, para una educación más humana, sensible, pero al mismo tiempo positiva, para transformar conductas y modelos negativos que invaden la vida de las escuelas. El maestro es pieza clave, para la educación de los futuros ciudadanos, de la nueva generación de profesionistas que educará a los niños del mañana.

Si bien es cierto, que la situación económica y política del país, es preocupante; también es cierto, que la sociedad sigue confiando en el quehacer del magisterio, y las escuelas, continuarán siendo la plataforma más generosa, para crear futuros y aprendizajes. Por eso, el maestro, debe sentirse privilegiado, porque su misión y su valor en la vida cultural y social de los pueblos, es irremplazable.

En estos tiempos, la imagen del maestro, es muy diferente a la figura del educador, de la escuela rural mexicana, pero no ignorada; es cierto, que el salario y prestaciones de los maestros campechanos, han mejorado sustancialmente; sin embargo, la vocación de servicio y ética profesional, requieren fortalecerse permanentemente, ambas ameritan una transformación, para consolidar la identidad social del maestro y una nueva conciencia de su protagonismo histórico.

La docencia es un acto creador y la creatividad de los maestros, una manifestación de su sensibilidad, para acercar la fuente de la sabiduría y la vida a los alumnos.

Ser maestro es una oportunidad en la vida. Es una profesión cien por cierto humanista, generosa y humilde.

Felicidades maestras y maestros.

San Francisco de Campeche,.





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