Las personas consagradas y su misión en la escuela.


Congregación para la Educación Católica (Santa Sede)


1. La celebración del segundo milenio de la encarnación del Verbo ha sido para muchos creyentes un tiempo de conversión y apertura al proyecto de Dios sobre la persona humana creada a su imagen. La gracia del Jubileo ha estimulado en el Pueblo de Dios la urgencia de proclamar con el testimonio de la vida el misterio de Jesucristo “ayer y hoy y siempre” y, en Él, la verdad acerca de la persona humana. Además, los jóvenes han manifestado un interés sorprendente en cuanto al anuncio explícito de Jesús. Las personas consagradas, por su lado, han captado la fuerte llamada a vivir en estado de conversión para realizar en la Iglesia su misión específica: ser testigos de Cristo, epifanía del amor de Dios en el mundo, signos legibles de una humanidad reconciliada[i].

2. Las complejas situaciones culturales del comienzo del siglo XXI son un ulterior reclamo a la responsabilidad de vivir el presente como kairós, tiempo favorable, para que el Evangelio llegue con eficacia a los hombres y mujeres de hoy. En esta época problemática, y fascinante a la vez,[ii] las personas consagradas perciben la importancia de la tarea profética que la Iglesia les confía: “recordar y servir el designio de Dios sobre los hombres, tal como ha sido anunciado por las Escrituras, y como se desprende de una atenta lectura de los signos de la acción providencial de Dios en la historia”.[iii] Esa tarea exige la valentía del testimonio y la paciencia del diálogo: es un deber ante las tendencias culturales que amenazan la dignidad de la vida humana, especialmente en los momentos cruciales de su comienzo y su conclusión, la armonía de la creación, la existencia de los pueblos y la paz.

3. Al comienzo del nuevo milenio, en el contexto de profundos cambios que embisten al mundo educativo y escolar, la Congregación para la Educación Católica desea compartir algunas reflexiones, ofrecer algunas orientaciones y suscitar ulteriores profundizaciones en la misión educativa y la presencia de las personas consagradas en la escuela, no sólo católica. El presente documento se dirige principalmente a los miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, y también a cuantos, comprometidos en la misión educativa de la Iglesia, han asumido de formas diversas los consejos evangélicos.

4. Las presentes consideraciones se sitúan en la línea del Concilio Vaticano II, del magisterio de la Iglesia universal y de los documentos de los Sínodos continentales relativos a la evangelización, la vida consagrada y la educación, en especial la educación escolar. En años anteriores, esta Congregación ha ofrecido orientaciones sobre la escuela católica[iv] y los laicos testigos de la fe en la escuela[v]. En continuidad conel documento sobre los laicos, pretende ahora reflexionar acerca de la aportación específica de las personas consagradas a la misión educativa en la escuela, a la luz de la Exhortación apostólica Vita Consecrata y de las más recientes evoluciones de la pastoral de la cultura[vi], con laconvicción de que: “una fe que no se hace cultura es una fe no acogida en plenitud, no pensada en integridad, no vivida en fidelidad”[vii].

5. La necesidad de la mediación cultural de la fe es una invitación, para las personas consagradas, a ponderar el significado de su presencia en la escuela. Las nuevas situaciones en que trabajan, en ambientes a menudo secularizados y en número mermado en las comunidades educativas, requieren expresar claramente su aportación específica en colaboración con otras vocaciones presentes en la escuela. Se está delineando un tiempo en el que es preciso elaborar respuestas a las preguntas fundamentales de las jóvenes generaciones y presentar una clara propuesta cultural que explicite el tipo de persona y sociedad a las que se quiere educar, y la referencia a la visión antropológica inspirada en los valores del evangelio, en diálogo respetuoso y constructivo con las otras concepciones de la vida.

6. Los desafíos del contexto actual dan nuevas motivaciones a la misión de las personas consagradas, llamadas a vivir los consejos evangélicos y llevar el humanismo de las bienaventuranzas al campo de la educación y de la escuela, que no es, en absoluto, extraño a la encomienda de la Iglesia de anunciar la salvación a todos los pueblos[viii]. “Pero al mismo tiempo constatamos con dolor el acrecentamiento de algunas dificultades que inducen a vuestras comunidades [religiosas] a abandonar el campo escolar. La carencia de vocaciones religiosas, el desinterés por la misión educativa escolar, las dificultades económicas para la gestión de las escuelas católicas, el señuelo de otras formas de apostolado aparentemente más gratificantes ...”[ix]. Esas dificultades, lejos de desanimar, pueden ser fuente de purificación y señal de un tiempo de gracia y salvación (cf. 2Cor 6,2). Invitan al discernimiento y a una actitud de renovación continua. Además, el Espíritu Santo orienta a redescubrir el carisma, las raíces y las modalidades de presencia en el mundo de la escuela, concentrándose en lo esencial: la primacía del testimonio de Cristo pobre, humilde y casto; la prioridad de la persona y de relaciones cimentadas en la caridad; la búsqueda de la verdad; la síntesis entre fe, vida y cultura, y la propuesta eficaz de una visión del hombre respetuosa con el proyecto de Dios.

Así, pues, resulta evidente que las personas consagradas en la escuela, en comunión con los Pastores, desempeñan una misión eclesial de importancia vital en cuanto que, educando, colaboran en la evangelización. Esta misión exige compromiso de santidad, generosidad y cualificada profesionalidad educativa para que la verdad sobre la persona revelada por Jesús ilumine el crecimiento de las jóvenes generaciones y de toda la humanidad. Por tanto, este Dicasterio cree oportuno volver a pergeñar el perfil de las personas consagradas y detenerse en algunas notas características de su misión educativa en la escuela hoy.

MAESTRO MISION, COMO TESTIMONIO DE VIDA



LA MISION DIRECTIVA DEL MAESTRO COMO TESTIMONIO DE VIDA EN LA ESCULA


Desde 1918 a la fecha, los mexicanos rendimos homenaje a las maestras y maestros, el 15 de mayo. Esta celebración tiene su origen, en la iniciativa de los diputados del Congreso de la Unión, Gral. Benito Ramírez y el Dr. Enrique Biesca Lobatón, para decretar un día de celebraciones dedicadas en honora los educadores; dicha propuesta, fue respaldada por el entonces Presidente Don Venustiano Carranza y aprobada para que en México, el 15 de mayo, sea “Día del Maestro”. Este año, los festejos, no pueden ser la excepción.


Escribo estos pensamientos, en memoria de mis maestros, ejemplo de disciplina, perseverancia y estudio.

Deseo compartir estas ideas, por tan especial ocasión, enviar desde este rotativo, un mensaje alusivo a las maestras y maestros, cuya misión, contribuye al desarrollo humano, la cultura y el desarrollo de los pueblos.

También, dedico estas líneas, a los colegas, porque entre todos, somos la fuerza del magisterio y la esperanza de una educación de calidad, para los nuestros y las generaciones del futuro.

El día del maestro, es un pretexto, para valorar la labor que realiza y una forma de agradecimiento, a su generosidad.

El maestro es un agente contra la discriminación y los prejuicios, su labor, contribuye a la formación personal del hombre y al desarrollo comunitario; una de sus tareas fundamentales, es participar en la formación del ciudadano del mañana; para ello, maestras y maestros, habrán de consolidar su vocación de servicio y asumir la responsabilidad social de favorecer el desarrollo de los niños y jóvenes, construyendo los pilares, para una educación para la vida. Es también promotor social y formador de conciencias. Gracias a la educación, las personan aprenden y crecen, los maestros ofrecen experiencias de la vida.

Los valores profesionales del maestro, orientan acciones, forman actitudes, moldean sentimientos para ir determinando lo que somos, cómo vivimos, cómo tratamos a las demás personas, cómo permitimos que nos traten; de ninguna manera, un profesor, es autómata, ante todo, es una persona, capaz de reorientar su proyecto de vida, impulsar su desarrollo profesional , creer en la perfectibilidad humana y crecer.

Ser maestro no es fácil. Es una profesión compleja, exigente y en constante cambio; sin embargo, su naturaleza social, permite forjar una educación humanista y solidaria; pues en la convivencia de todos los días en la escuela, la cercanía con los alumnos y la comunicación los padres de familia; los maestros, son un vínculo entre la escuela y la familia, entre el padre y el alumno, entre la comunidad y el aula; por eso, ser maestro, más que un trabajo, es una vocación de servicio, pone de manifiesto sentimientos, valores y pensamientos positivos, para crecer y ayudar a crecer a otros seres humanos.

El maestro tiene libertad y responsabilidad; en sus manos, están las herramientas del conocimiento y los valores, para defender su profesión. Urge romper modelos de pasividad y conformismo, para construir verdaderos espacios interactivos para el aprendizaje significativo, en donde impere la comunicación, construcción del conocimiento, trabajo colegiado, análisis y autogestión; en otras palabras, transformar la cultura laboral en el magisterio.

El maestro ha de colocarse del lado de la esperanza, creer en su profesión e impulsar una cultura por la paz y no violencia en la escuela. En estos tiempos, ante el acecho de la delincuencia organizada, el peligro de las adicciones, el fantasma de la violencia y la falta de una formación cívica y ética; las maestras y maestros, se convierten en agentes efectivos, para ofrecer en el aula horizontes de luz, para una educación más humana, sensible, pero al mismo tiempo positiva, para transformar conductas y modelos negativos que invaden la vida de las escuelas. El maestro es pieza clave, para la educación de los futuros ciudadanos, de la nueva generación de profesionistas que educará a los niños del mañana.

Si bien es cierto, que la situación económica y política del país, es preocupante; también es cierto, que la sociedad sigue confiando en el quehacer del magisterio, y las escuelas, continuarán siendo la plataforma más generosa, para crear futuros y aprendizajes. Por eso, el maestro, debe sentirse privilegiado, porque su misión y su valor en la vida cultural y social de los pueblos, es irremplazable.

En estos tiempos, la imagen del maestro, es muy diferente a la figura del educador, de la escuela rural mexicana, pero no ignorada; es cierto, que el salario y prestaciones de los maestros campechanos, han mejorado sustancialmente; sin embargo, la vocación de servicio y ética profesional, requieren fortalecerse permanentemente, ambas ameritan una transformación, para consolidar la identidad social del maestro y una nueva conciencia de su protagonismo histórico.

La docencia es un acto creador y la creatividad de los maestros, una manifestación de su sensibilidad, para acercar la fuente de la sabiduría y la vida a los alumnos.

Ser maestro es una oportunidad en la vida. Es una profesión cien por cierto humanista, generosa y humilde.

Felicidades maestras y maestros.

San Francisco de Campeche,.





Dimensión Religiosa de la Educación


Concepto de ambiente educativo cristiano

24. Tanto la pedagogía actual como la del pasado, da mucha importancia al ambiente educativo. Este es el conjunto de elementos coexistentes y cooperantes capaces de ofrecer condiciones favorables al proceso formativo. Todo proceso educativo se desarrolla en ciertas condiciones de espacio y tiempo, en presencia de personas que actúan y se influyen recíprocamente, siguiendo un programa racionalmente ordenado y aceptado libremente. Por tanto, personas, espacios, tiempo, relaciones, enseñanza, estudio y actividades diversas son elementos que hay que considerar en una visión orgánica del ambiente educativo.

25. Desde el primer día de su ingreso en la escuela católica, el alumno debe recibir la impresión de encontrarse en un ambiente nuevo, iluminado por la fe y con características peculiares. El Concilio las resumió en un ambiente animado del espíritu evangélico de caridad y libertad. (15) Todos deben poder percibir en la escuela católica la presencia viva de Jesús «Maestro» que, hoy como siempre, camina por la vía de la historia y es el único «Maestro» y Hombre perfecto en quien todos los valores encuentran su plena valoración.
Pero es preciso pasar de la inspiración ideal a la realidad. El espíritu evangélico debe manifestarse en un estilo cristiano de pensamiento y de vida que impregne a todos los elementos del ambiente educativo.
La imagen del Crucificado en el ambiente recordará a todos, educadores y alumnos, esta sugestiva y familiar presencia de Jesús «Maestro», que en la cruz nos dio la lección más sublime y completa.

26. Los educadores cristianos, como personas y como comunidad, son los primeros responsables en crear el peculiar estilo cristiano. La dimensión religiosa del ambiente se manifiesta a través de la expresión cristiana de valores como la palabra, los signos sacramentales, los comportamientos, la misma presencia serena y acogedora acompañada de amistosa disponibilidad. Por este testimonio diario los alumnos comprenderán «qué» tiene de específico el ambiente al que está confiada su juventud. Si así no fuera, poco o nada quedaría de una escuela católica.


La escuela católica como comunidad abierta

42. La escuela católica tiene interés en proseguir e intensificar la colaboración con las familias. Esta colaboración tiene por objeto no sólo las cuestiones escolares, sino que tiende, sobre todo, a la realización del proyecto educativo, y se acrecienta cuando se trata de cuestiones delicadas, como: la formación religiosa, moral y sexual, la orientación profesional y la opción por vocaciones especiales. Colaboración que no se debe a motivos de oportunidad, sino que se basa en motivos de fe. La tradición católica enseña que la familia tiene una misión educativa propia y original, que viene de Dios.

43. Los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos. (29) La escuela es consciente de ello. Mas no siempre lo son las familias. La escuela, en este caso, asume también el deber de instruirlos. Todo lo que se haga a este respecto será poco. El camino que hay que seguir es el de la apertura, del encuentro y de la colaboración. No pocas veces sucede que cuando se habla de los hijos, se despierta la conciencia educativa de los padres. Al mismo tiempo, la escuela trata de involucrar sobre todo a las familias en el proyecto educativo, sea en la etapa de programación, sea en la de evaluación. La experiencia enseña que padres poco sensibles en un principio han llegado a ser óptimos colaboradores después.

44. «La presencia de la Iglesia en el campo escolar se manifiesta especialmente por la escuela católica». (30) Esta afirmación del Concilio tiene valor histórico y programático. En muchos lugares, y desde tiempos lejanos, las escuelas de la Iglesia han surgido en torno a los monasterios, a las iglesias catedrales y parroquiales. Signo visible de presencia y de unidad.
La Iglesia ha amado sus escuelas, donde cumple el deber de formar a sus hijos. Después de haberlas establecido por obra de obispos, de innumerables familias de vida consagrada y de laicos, no ha cesado de sostenerlas en las dificultades de todo género y de defenderlas frente a gobiernos inclinados a abolirlas o a apropiarse de ellas.

A la presencia de la Iglesia en la escuela corresponde la de la escuela en la Iglesia. Es la consecuencia lógica de una recíproca vinculación. La Iglesia que es horizonte preciso e insuperable de la Redención de Cristo y, también, el lugar donde la escuela católica se sitúa como en su manantial, reconociendo en el Papa el centro y la medida de la unidad de toda la comunidad cristiana. El amor y la fidelidad a la Iglesia animan la escuela católica.

Los educadores unidos entre sí en comunión generosa y humilde con el Papa, encuentran luz y fuerza para una auténtica educación cristiana. En términos prácticos, el proyecto educativo de la escuela está abierto a la vida y a los problemas de la Iglesia local y universal, atento al magisterio eclesiástico y dispuesto a la colaboración. A los alumnos católicos se les ayuda a insertarse en la comunidad parroquial y diocesana. Encontrarán la forma de adherirse a las asociaciones y movimientos juveniles y de colaborar en iniciativas locales.

Con el trato directo entre las escuelas católicas, el obispo y demás ministros de la comunidad eclesial, se reforzarán la estima y cooperación mutuas. De hecho, hoy día, el interés de las Iglesias locales por las escuelas católicas va haciéndose más vivo en las diversas partes del mundo. (31)

45. La educación cristiana exige respeto hacia el Estado y sus representantes, observancia de las leyes justas y búsqueda del bien común. Por tanto, todas las causas nobles, como: libertad, justicia, trabajo, progreso ... están presentes en el proyecto educativo y son sinceramente sentidas en el ambiente de la escuela. Acontecimientos y celebraciones nacionales de los respectivos Países tienen en él la debida resonancia.

Del mismo modo están presentes y se viven los problemas de la sociedad internacional. Para la educación cristiana, la humanidad es una gran familia dividida, sin duda, por razones históricas y políticas, pero siempre unida en Dios, Padre de todos. De ahí que los llamamientos de la Iglesia en favor de la paz, justicia, libertad, progreso de todos los pueblos y ayuda fraterna a los menos afortunados, tienen en la escuela convencida acogida. Análoga atención presta a los llamamientos provenientes de autorizados organismos internacionales, tales como la ONU y la UNESCO.

46. La apertura de las escuelas católicas a la sociedad civil es una realidad que cualquiera puede constatar. Por lo que, gobiernos y opinión pública deberían reconocer la labor de estas escuelas como servicio real a la sociedad. No es noble aceptar el servicio e ignorar o combatir al servidor. Afortunadamente parece que la comprensión hacia las escuelas católicas va mejorando, al menos en un buen número de Países. (32) Hay indicios de que los tiempos cambian, como lo demuestra una reciente encuesta hecha por la Congregación.

EDUCAR ES UN TESORO




Educar los sentimientos: Fuerza del corazón

Aprender a educar los sentimientos sigue siendo hoy una de las grandes tareas pendientes. Muchas veces se olvida que los sentimientos son una poderosa realidad humana, y que -para bien o para mal- son habitualmente lo que con más fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar.

Las personas que gozan de una buena educación afectiva suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. En cambio, quienes no logran dominar bien su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse con los demás. Sobre estas cuestiones entrevistamos hoy a Alfonso Aguiló, autor del libro Educar los sentimientos (Colección "Hacer Familia", Palabra, 1999).


EL OCASO DE UN MITO

- ¿Siendo tan importante la educación de los sentimientos, por qué tantas personas consideran el coeficiente intelectual como el principal indicador del talento personal?

- El asunto viene de antiguo. Desde comienzos del siglo XX, se difundió mucho la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de partida invariable y decisivo en la vida de una persona. Afortunadamente, esa idea entró en crisis hace ya bastantes años, pues está claro que poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez quién obtendrá éxito académico -tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo-, pero no mucho más. No es una garantía de éxito profesional, y mucho menos de una vida acertada y feliz.

Hay otras muchas capacidades que tienen más importancia, y entre ellas están las relativas a la educación de los sentimientos, como el conocimiento propio, el autocontrol y el equilibrio emocional, la capacidad de motivarse a uno mismo y a otros, el talento social, el optimismo, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc.

- ¿Y al prestar tanta atención a la educación de los sentimientos, no cabe el riesgo de caer en una educación excesivamente sentimental?

- Son cosas distintas. Ser persona de mucho corazón, o poseer una profunda capacidad afectiva, no constituye en sí ningún peligro. Y si lo constituye, será en la misma medida en que resulta peligroso tener una gran fuerza de voluntad o una portentosa inteligencia: depende de para qué se utilicen.

Como es lógico, no se trata de sustituir a la razón por los sentimientos, ni tampoco lo contrario. Se trata de reconciliar cabeza y corazón, tanto en la familia como en las aulas o en las relaciones humanas en general.


RECONCILIAR CABEZA Y CORAZÓN

- ¿Y cómo puede buscarse ese equilibrio?

- De entrada, no podemos desacreditar el corazón porque algunos lo consideren simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un mero racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. La clave está en encontrar una buena armonía.

Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: fracaso escolar, alcoholismo, embarazos de adolescentes, drogas, violencia juvenil, etc. Sin embargo, una y otra vez se comprueba que suele llegarse demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado ya grandes proporciones y está fuertemente arraigada en la vida de esas personas.

Y eso sucede porque la información, siendo importante, por sí sola suele resolver muy poco. La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

- ¿La solución entonces es educar mejor los sentimientos?

- En gran parte sí. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego, sólo con eso, practicarlo. El comportamiento humano está lleno de sombras y de matices que escapan al rigor de la lógica, y que campan por sus respetos moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

- Pero tener mucho corazón a veces también traiciona...

- Está claro que hay numerosos vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón. Hay gente de mucho corazón que son alcohólicos, irascibles, mentirosos o poco honrados. Pero de modo general puede decirse que la riqueza y la plenitud de una persona dependen en gran medida de su capacidad afectiva.

Lo más propiamente humano es ser una persona de corazón, pero sin dejar que éste nos tiranice. Es decir, sin considerarlo la guía suprema de nuestra vida, sino logrando que sea la inteligencia quien se encargue de educarlo. Educarlo para que nos lleve a apasionarnos con cosas grandes, con ideales por los que merezca la pena luchar. Es verdad que las pasiones hacen llorar y sufrir, pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede dar una buena clase, o sacar adelante un proyecto importante, o amar de verdad a otra persona, desde la indiferencia? Sin apasionamiento, ¿habrían existido los grandes hombres que han llenado de luz y de fuerza nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.







LA CORRECCION ES PROPIA DE LOS HERMANOS

EL ERROR COMO FUENTE DE APRENDIZAJE

CIC/38 EL HOMBRE NECESITA SER ILUMINADO .


Por esto el hombre necesita ser iluminado por la Revelación de Dios , no solo acerca de lo que supera su entendimiento , sino tambien sobre las verdades religiosas y morales que de suyo no son accesibles a la razón , a fin de que puedan ser ,en el estado actual del genero humano , conocidas de todos sinfificultad , con una certeza firme y sin mezcla de error .


Si bien se habla muchas veces , en terminos familiares de que uno DEL ERROR APRENDE , no debe entenderse como siempre como la fuente más recomendable , a mi entender.

Teniendo en cuenta que la mayoria de las veces , este surge de : *la no comprencón de las consignas ,*la sobre carga de información ,* la falta de trabajos de comprención ,*muchas veces la falta de claridad en lo transmitido , cabe recalcar que en este momento de la eseñanza ,es cuando la capacidad de transmición del profesor tiene en si la mayor importancia , en relación a lo que el niño reciba como conocimiento y ayuda para su crecimiento intelectual.
Por tanto debe procurar el profesor, para si , la más minuciosa formación y mucho más mantenerse siempre a disposición de la necesidad actual de cada alumno para evitar , lo que muchas veces es un error innecesario , que pude convertirse en motivo de frustración en el camino del aprendizaje como de la enseñanza .

Además ,como educadores cristianos ,no debemos olvidar que es misión de cada uno miembros de una misma flia en Cristo , dar lugar al cumplimiento en nuestra vida y enla de los demás lo que manda nuestra Sta Madre Iglesia , en las obras de misericordia corporales : ENSEÑAR AL QUE NO SABE , CORREGIR AL QUE SE EQUIVOCA .
Poniendo en práctica la caridad , como don que salva y edifica , entonces sepuede decir y transmitir al educador este mensaje : GRAN CONFIAZA A PUESTO EN TI EL CREADOR AL CONFIARTE A SU CREATURA AMADA PARA , QUE POR TU MEDIACIÓN CREZCA Y SE ENRIQUEZCA FISICA YESPIRITUALMENTE. Es entonces una necesidad la comnión con aquel que es la fuente de toda sabidaría y entendimiento Dios , nuestro Señor .
AYUDAME CORRIGEME! - ES OBLIGACION CORREGIR - Imprimir E-mail



Ojos que no ven corazón que no siente. La falta de corrección fraterna es falta de caridad.

corazon2

Génesis 4

9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?» 10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. 11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano...



Llama al cielo cuando no nos preocupamos que nuestro hermano peque, pero

clama al Cielo cuando ese pecado es mortal.



¿No nos importa que nuestro hermano se condene al infierno eterno y que Jesús tenga que pagar atemporalmente por ese pecado con su propia Sangre en la Cruz?



Todos tenemos la obligación de corregir fraternalmente por amor a Cristo y al prójimo, porque cada pecado le lastima atemporalmente en la Cruz.

DISCURSO EN EL AULA

ES MOMENTO DE HABLAR ENTRE NOSOTROS

Este es un posible título que a mi entender le cabria de igual modo a este tema que ahora nos toca abordar .

Para entenderlo ,nos es de gran ayuda el remitirnos a lo que entendemos por *DISCURSO:aquella serie de palabras que se utilizan para expresar lo que se piensa o siente.

Como también me gustaría traer a la memoria otra palabra que me parece útil y propicia para este tema* PAIDAGOGO: aquel esclavo al cual se le encomendaba el cuidado de un niño en su formación.

Para poder desarrollar nuestro tema debemos situarnos en la disponibilidad para con el otro , con la que se debe contar . Consideramos tres momentos importantes:

1/TIEMPO COMPARTIDO

Aquí no solo hablamos de estar con el otro, sino que la nueva propuesta es dar lugar cada vez más al diálogo de maestro –alumno .Rompiéndose así la peligrosa monotonía del aula; tan conocida, en donde solo, tiene lugar LA VOZ DEL MAESTRO.

Hablamos así de nuevas características de la enseñanza. Este tiempo compartido se da de modo ordenado y productivo, en tanto que los niños pasan a ser participes activos en este acto.

Podemos observar algunas características:

*el maestro da la palabra al niño. Este toma el hilo conductor del lenguaje

*oportunidad para los niños de crear sus propios textos orales, con toda la riqueza de su creatividad.

*la temática planteada puede ayudar al desarrollo de clase, alcanzando una disposición grata por parte de los niños.

*el maestro ,sin perder su lugar será quien haga el comentario final, poniendo

de su apreciación personal.

Si bien este tiempo compartido se organiza para responder a preguntas del maestro, ayuda como vemos a crear un vinculo distinto, siempre con un mismo fin el aprendizaje.Tienen lugar aquí las llamadas narraciones infantiles: donde abundan los detalles minuciosos.( fechas , nombres , colores ,etc ).

También los profesores intentan dar respuesta: va a depender del valor que el profesor capte

Acerca de lo escuchado.

Decimos entonces que si bien entran aspectos objetivos , como la búsqueda de una mejor enseñanza , un mejor aprendizaje ,el mantenimiento del discurso propio del aula , también lo hacen los aspectos subjetivos , como las apreciaciones de cada uno , su creatividad, el lugar que ocupa, etc. .Se crea así un vinculo nuevo , o, en realidad distinto entre maestro y alumno .

Se crea así , poco a poco el segundo momento de este discurso en el aula , donde ante todo se procura tener prioridad por el espacio enriquecedor que genera el dialogo .Este segundo momento lo vamos a denominar

2/DISCURSO Y APRENDIZAJE DEL ALUMNO .

Cuando hablamos de discurso y aprendizaje del alumno nos referimos al modo en que trabajara el profesor en busca siempre de la comprención de lo planteado como enseñanza .Técnicas que apuntan más que nada a el entablamiento de relacin /comunicación que permita la libertad para dar lo necesario y recibir lo que se necesita .Esto incluye el dar también permitir en el aula ,la enseñanza etnre pares ,ya que lo que los mismos compañeros aportan suele ser muchas veces lo que más esta al alcanse de los alumnos , por manejarse en un mismo lenguaje , como asi tambien ,el profesor ,deberá incluir las investigaciones propias del alumno , como sus comentarios ,dudas ,pero sobre todo el docente como tañl no debe perder el horizonte de lo que debe enseñar ,es decir lo esencial del contenido.curricular.

Se espera asi la obtención de , no solo el desarrollo del discurso en el aula , sino tambien el aprendizaje del alumno .



De esta manera se gesta la educación en libertad ,desde la liertad y para la libertad. YA QUE COMO HOMBRES LIBRES ,SE BUSCA Y ES EL OBJETIVO ,EDUCAR HOMBRES LIBRES .CIC/1473 .

MT 5,9 Bienaventurados los que trbajan por la paz porque seran llamados hijos de DIOS .El educador siempre debe cultivar la paz.

La caridad es misión de la iglesia


"Discípulo es aquel que esta a los pies del maestro"

La Caridad como tarea de la Iglesia

El Amor al Prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto en todas las dimensiones.
Benedicto XVI.